LITERATURA /EL SECRETO DE LAS BEGUINAS, DE PEDRO M. DOMENE

EL SECRETO DE LAS BEGUINAS
Pedro M. Domene

Las beguinas están consideradas como las primeras feministas de la historia, mujeres que decidieron vivir sus religiosidad al margen de las estructuras eclesiásticas y por esa razón fueron perseguidas desde su nacimiento en el siglo XII. Formada por mujeres laicas e independientes se volcaban, sobre todo, en la ayuda al menesteroso y en acompañar a los heridos graves o a los enfermos incurables al tránsito a la otra vida. 

Unas extrañas muertes de soldados de los Tercios de Flandes en un convento de Beguinas es el desencadenante de esta novela que podríamos encuadrar dentro del thriller histórico. No existe, tras varias semanas de interrogatorios, atisbo alguno de culpabilidad de estas trece jóvenes salvo que, bajo sus benditas manos, murieron no pocos jóvenes que habían llegado con múltiples heridas desde los cercanos campos de batalla hasta ellas.

Novela de dos planos narrativos con la que el crítico literario Pedro M.  Domene (Huercal-Overa, 1954), colaborador de las prestigiosas publicaciones Cuadernos del Sur, Artes y Letras, Turia, Literal, Latín American Voces y Narrativas,  entre otras, incide de nuevo en el terreno de la ficción tras Después de Praga nada fue igual (2004), Conexión Helsinki (2009) o Las ratas del Titanic (2014). En un primer plano, en el actual, dos hermanos que son historiadores, investigan un oscuro Auto de Fe de la Inquisición contra un convento de Beguinas en la ciudad de Brujas a comienzos del siglo XII. Cuando Giordano, enojado por sus blasfemias, obliga a aplicarle un mayor tormento a ella, la Madre mantiene sus fuerzas para responderle en un lenguaje que el fraile desconoce, y es entonces cuando este asegura que, en verdad, se trata de una invocación al demonio.  El otro plano narrativo, para mi el más conseguido desde el punto de vista narrativo, reconstruye ese proceso inquisitorial trasladando al lector años tiempos de los Tercios de Flandes y nos sumerge en una historia sentimental prohibida y de alto voltaje.

Pedro M. Domene ilustra la brutalidad de los procedimientos inquisitoriales con un detallado compendio de torturas. Azotes, potro, garrucha, incluso la rueda, tan popular en aquellas tierras, se sucedían día tras día sobre los cuerpos de estas mujeres que, desvanecidas y maltratadas. Siempre eran devueltas inconscientes a sus celdas hasta que transcurrido el menor tiempo posible, se volvía al suplicio con un nuevo interrogatorio.

Si alguien, por piedad cristiana, se hubiera acercado a sólo unos pasos de la pira humeante, habría apreciado la mueca de horror en lo que aún pudiera apreciarse del rostro de aquellas condenadas.
Pedro M. Domene reconstruye con rigor histórico y riqueza literaria el pasado, en el que literariamente parece sentirse cómodo con la utilización de un lenguaje arcaizante, pero no consigue que el tramo contemporáneo de la narración esté a la altura del pretérito.  Debió centrarse, desde mi punto de visa, en el pasado y olvidarse del presente, que la lastra, para conseguir una novela más ajustada en interés y en lo estilístico.

Es consciente de que jamás dejarán de resonar en sus tímpanos las voces de dolor de las mujeres que se confundían con el crepitar de las llamas, ya el grito de la muchedumbre que, aún consumidas sus vidas, seguía clamando justicia. Pedro M. Domene alza en su última novela un alegato contra la intolerancia y la oscuridad pretérita cuya sombra aún oscurece el presente. La intolerancia y la injusticia son una constante de la condición humana. 




Lo realmente literario de esa bestia sedienta de sangre, cuyo aspecto físico era el de un elegante galán de la UFA que podía seducir a cualquier mujer desde sus casi dos metros de altura, y que me movió a escribir este thriller, fue su peripecia vital cuando fue descubierto de forma casual por una de sus víctimas que acudió como paciente a su consulta médica. A partir de ese momento Heim se desdobla en una infinidad de personajes, se deja ver por los confines más apartados, juega al gato y al ratón con la policía de medio mundo y los servicios secretos israelíes, que quieren cazarlo como a Adolf Eichmann, se escabulle una y otra vez, busca refugio en las dictaduras fascistas latinoamericanas, a las que aporta sus métodos de interrogación, y acaba convirtiéndose al Islam con el fin de desconcertar a sus perseguidores. (José Luis Muñoz en SUBURBANO MIAMI)

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